JÓVENES, ¿ESTÁN PREPARADOS PARA RECIBIR A SU PRINCIPE, O A SU DONCELLA?
Los jóvenes cristianos, en su gran mayoría, sueñan establecer una relación sentimental, en el caso de los varones desean una princesa de ensueño, y en el de las mujeres un príncipe azul. Por esta razón, Hollywood aún produce películas que manifiestan este anhelo juvenil.
Pero también, es muy común en ellos, olvidarse que si anhelan una princesa o un príncipe, deben estar al mismo nivel de lo que anhelan de esa persona. En la vida cristiana existen máximas fundamentales, como por ejemplo el sabio Salomón nos enseña en el Proverbio 18.24 “El hombre que tiene amigo ha de mostrarse amigo;…”, ¿nos agrada disfrutar de los amigos?, para que esto se dé en forma óptima, yo tengo que ser un verdadero amigo.
En el área sentimental es importante estar seguro si yo estoy preparado para asumir con responsabilidad una relación que llegue hasta el matrimonio, en condiciones adecuadas, habiendo desarrollado el proceso del noviazgo en santidad e integridad.
El Pastor Luis Palau, en su clásico libro “Con quién me Casaré”, nos recomienda tener Unión y Comunión en las siguientes áreas:
“Unión y comunión espiritual. Es imprescindible, que los dos tengan a Cristo en su corazón. Porque de lo contrario no puede haber unión y comunión espiritual. La muerte impera en el terreno espiritual de los que no tienen a Jesucristo en el corazón como salvador personal.
Unión y comunión intelectual. Que el joven y la señorita tengan un desarrollo similar, y experiencias similares, en el terreno intelectual. Muy a menudo, en el fervor de la juventud, un estudiante de medicina se pone de novio con una señorita de muy poca educación, que no terminó su escuela secundaria. Cuando el joven se gradúa de doctor y es médico y se mueve en los círculos médicos y a su joven esposa le falta cultura, le falta educación, desarrollo y estudio, comienzan las tensiones, luchas y pruebas. Porque el médico se siente avergonzado de presentar a una esposa poco educada ante sus colegas, y comienzan las luchas. Hay millones de familias divorciadas porque se han olvidado de que tiene que haber cierta unidad a nivel intelectual.
Unión y comunión social. Tiene que haber cierto roce similar en el aspecto social, en las costumbres, entre ambos. Por supuesto que es posible desarrollar estas costumbres, pero los dos tienen que tener en cuenta que si uno viene de una clase social rica, y el otro fue criado en condiciones sociales muy limitadas, es muy probable que haya tremendas pruebas, tensiones y luchas. Yo lo he visto, por eso te lo estoy advirtiendo. Han venido a pedirme consejo centenares de parejas sinceras, bien intencionadas, con ambiciones muy nobles, y hasta cristianos, pero que tienen tremendas luchas porque en el aspecto social no había similitud, no había unidad.
Unión y comunión Emocional. Esto tiene que ver con la madurez mutua. Por eso no debe haber demasiada diferencia de edad entre el joven y la señorita. Cuando hay una diferencia de edad demasiado marcada, muy a menudo en los matrimonios comienzan las tensiones porque emocionalmente le falta madurez al uno o al otro, y parece que esa persona no puede crecer, no puede desarrollarse.
Unión y comunión vocacional. Con esto quiero decir que el joven y la señorita entiendan claramente cuál va a ser el propósito en la vida de ambos, que objetivos tienen en la vida. Si el joven quiere ser misionero y la esposa quiere vivir como una esposa millonaria, no puede haber compatibilidad. Porque el misionero nunca va a llegar a ser rico. Si un joven va a llegar a ser pastor y su esposa odia el pastorado, mejor que no sigan su noviazgo”
¿Cuál será tu respuesta a la pregunta inicial?
Querido Joven es importante que hoy deseches las fantasías de Hollywood, de relaciones fortuitas, a primera vista, donde las edades no importan. Necesitamos preparación para lograr una relación sana, santa y trascendente. Y si tú, aún no has hecho de Jesús tu Señor y Salvador, debes empezar tomando esta decisión, que es el punto de partida de la felicidad y realización, en todas las áreas de la vida.
"Si Jehová no edificare la casa,
En vano trabajan los que la edifican;
Si Jehová no guardare la ciudad,
En vano vela la guardia".
En vano trabajan los que la edifican;
Si Jehová no guardare la ciudad,
En vano vela la guardia".
Sal 127:1
ESCRITO POR
ANDERSON L. GONZALEZ P.
PASTOR JUVENIL Y PSICÓLOGO
MINISTERIO INTERNACIONAL GUAYAQUIL NORTE

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