sábado, 12 de febrero de 2011

Turismo Religioso: ¿Eres de los que vas de iglesia en iglesia, sin comprometerte con ninguna?




Fue un domingo, en la celebración de la mañana cuando años atrás, di la bienvenida a una persona, pensando que era la primera vez que asistía a nuestro culto, pero respondió a mi saludo de manera que era evidente su familiaridad con las congregaciones cristianas.  Dio su nombre y afirmó haber empezado su relación con Jesús, desde hacía 20 años.  Le pregunté en dónde había tomado esta decisión, a lo que respondió dando detalles del lugar y el Pastor de aquella congregación.

Me interesó saber cómo le había ido en su vida cristiana durante los 20 años y en conocer las áreas o ministerios donde servía en su congregación, respondiéndome: “La verdad es que he estado en muchas iglesias, pero hasta la fecha he permanecido un promedio de 2 a 3 años en una congregación”.  Luego relató sus razones del porqué no continuaba.

Si bien es cierto que el turismo religioso se entiende como una actividad turística a través de la cual quienes la realizan pretenden alcanzar gracias espirituales, buscando la proximidad, la inmersión o el contacto con lo sagrado. Por lo tanto es un tipo de turismo relacionado fundamentalmente con las creencias.  Sin embargo, son muchas las personas que en el contexto evangélico, han permitido que los años de su vida cristiana pasen en muchas iglesias sin comprometerse y servir en ninguna de ellas.  No hablo de casos en donde se lo ha hecho por asuntos geográficos o cambios domiciliarios, etc.  Si no en los que por asuntos del carácter espiritual de aquellas personas se ha desarrollado esta conducta, hasta convertirse en un mal hábito.

Las Escrituras afirman que”…sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo” Ef. 1. 22, 23.  La iglesia es el Cuerpo de Cristo, formado por aquellos que han sido redimidos del pecado, a través de Jesucristo y su obra en la Cruz.

Todos aquellos redimidos forman la iglesia local, ubicada en determinado lugar, quienes tienen los propósitos, la visión y la misión de nuestro Señor Jesús, para desarrollarla y cumplirla fielmente.  Esto significa, que no podemos vivir y crecer en nuestra relación con el Señor Jesús de espaldas a su iglesia, que está claro que no es una denominación o circulo humano.
Encontramos en el registro bíblico, abundante información de personas, familias, líderes, ministros que fueron de ejemplo e inspiración en la iglesia local y todo el mundo, se convirtieron en referentes y modelos para todos nosotros. 

Debemos tener claro, que Dios no aprueba el turismo religioso, Dios desea que crezcas, te comprometas, y le sirvas en aquella iglesia en donde naciste, donde tu crecimiento no debe detenerse.  Para Dios la Iglesia es muy importante, ya que es su esposa, Pablo dice: “…Cristo amó la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”

Hermanos,  nunca dañemos o contaminemos a la iglesia, tampoco la menosprecies.  Di NO al turismo religioso y di SI  a la santificación y a la predicación del evangelio del reino a través de una iglesia madura y de fe.

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