martes, 27 de abril de 2010


Porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón. 
(Biblia Latinoamericana 1995)
Lucas 12.34

El domingo 14 de abril de 1912, en aquella noche de la cena de Gala, todo el mundo estaba sereno y se comportaba educadamente, había pasado todo el espectáculo que presentaba el vestíbulo, con los grupos en traje de noche, y la orquesta tocando. Pero antes de llegar la medianoche, aquel palacio flotante, del que se había hecho tanta publicidad, sobre todo por su "insumergibilidad", se impactaba con un iceberg.  Al inicio de esta situación, la gran mayoría de los tripulantes presentó calma, pero poco tiempo después todo sería caos y confusión, aunque cada pasajero tomaría conciencia del hecho en distintos momentos y bajo distintas circunstancias.  Fue a las 02h30 del Lunes 15, que el famoso “Titanic” desapareció de la superficie del océano, acompañado de más de 1.500 pasajeros que murieron.
Muchas anécdotas han relatado quienes sobrevivieron a esta tragedia, la señora Edith L. Russell, cuenta la siguiente: En aquel viaje inaugural viajaban muchas parejas, entre las cuales estaba el hijo del senador Clark.  Este joven se encontraba de viaje de bodas con su mujer.  En el preciso  instante cuando se evacuaba a la tripulación, en donde todos querían salvar su vida,  la señora Clark le pidió a su joven esposo que volviera al camarote a buscar el collar de perlas, que le había dado como regalo de bodas. Se dice que nunca más volvió a ver a su marido.
¿Qué impulsó a aquella mujer a realizar semejante pedido a su esposo?
¿Qué era lo más valioso para esta pareja de recién casados?
Creo que lo dicho por Jesús en Lucas 12.34, responde a esta y muchas otras preguntas alrededor de esta vivencia en el momento final del Titanic.
“Pues donde tengan ustedes su tesoro, allí estará también su corazón.”  (NVI)

LOS HIJOS DEL REINO PRIORIZAN EN SU VIDA

Todo aquello que ocupa tú mayor tiempo, en donde pones todo tu esfuerzo, tus capacidades personales, tu energía, tu dinero, eso es lo que atesoras, lo que ocupa el primer lugar en tu vida.
“Ustedes por el contrario, busquen el reino de Dios, y estas cosas les serán añadidas” (v. 31)
‘Convertir el Reino de Dios en tu preocupación primaria significa dar a Jesús el lugar de Señor y Rey en tu vida. Él debe controlar cada aspecto: trabajo, distracciones, planes, relaciones. ¿Es el Reino solo uno de tus muchos intereses o es el centro de todo lo que haces? ¿Ocultas algunos asuntos de tu vida para evitar que estén bajo el control de Dios? Como tu Señor y Creador, a Él le interesa ayudarte, satisfacer tus necesidades, así como también  guiarte para que sepas cómo usar lo que Él te da.
¿Dónde invierte su tiempo, dinero y energías? ¿En qué piensa más? ¿Cómo debería cambiar tu escala de valores para que refleje con más claridad los valores del Reino?’
“Vendan sus bienes y den a los pobres.  Provéanse de bolsas que no se desgasten; acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no hay ladrón que aceche ni polilla que destruya.” (v.33)
‘La clave para usar el dinero con sabiduría es ver cuánto podemos emplear en los propósitos de Dios y no cuánto podemos acumular para nosotros. ¿Llega el amor de Dios hasta tu billetera? ¿Te da tu dinero libertad para ayudar a otros? Si es así, almacenas tesoros en el cielo. Si tus metas financieras y posesiones estorban tu generosidad, amor a otros o servicio a Dios, vende lo que debas para poner en orden tu vida.
¿Por qué ahorra dinero? ¿Para tu retiro? ¿Para adquirir automóviles o juguetes más costosos? ¿Por seguridad? Jesús nos desafía a pensar más allá de las metas terrenales y usar lo que tenemos para el Reino de Dios. Fe, servicio y obediencia son el camino para comenzar a ser ricos en Dios.’
Si concentra el dinero en tus negocios, tus pensamientos se centrarán en hacerlo rentable. Si apunta a otras personas, se concentrará en sus necesidades.’

LOS HIJOS DEL REINO TIENEN ENFOQUES CORRECTOS

El dinero que se usa como fin en sí mismo pronto nos atrapa y nos separa de Dios, así también de los necesitados.
¡Tengan cuidado! – Advirtió Jesús a la gente-.  Absténganse de toda avaricia, la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes. (V. 15)
Tener dinero no es el problema sino dejarse atrapar por la avaricia.  Salomón decía: ‘El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto.  También esto es vanidad’ (Ec. 5.10).  Salomón observó que aquellos que aman el dinero y lo buscan obsesivamente nunca encuentran la felicidad que el dinero promete.  Además, ‘El ambicioso acarrea mal sobre su familia…’ (Pr. 15.27) y lo puede realizar de diversas maneras, cuando dedica su vida para desperdiciarlas, dejando sin nada a su hijos; o, haciendo que toda su descendencia entronice al dios mamón.
La avaricia lleva a realizar a las personas cosas terribles, como aquel hombre que vivía con su tía de avanzada edad y esperaba heredar su pequeña fortuna.  Pero el hombre no esperó que la tía muriese naturalmente.  El periódico informó que la mató con una sobredosis de medicamentos.  Algo parecido realizó Jezabel, esposa del Rey Acab, quien asesinó al dueño de una viña que el Rey deseaba tanto.

PARA MEDITAR

Tomando en cuenta lo antes mencionado es que podemos entender mejor las palabras  del Señor Jesús cuando hizo este requerimiento: “De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo.” (Lucas 14.33).  El amor que debe habitar en nuestro corazón por nuestro Señor Jesús, debe ser tan grande que desplace todo egoísmo, como resultado del total renunciamiento.  Sólo así Él será nuestro mayor tesoro.

ESCRITO POR
ANDERSON L. GONZÁLEZ P.
PASTOR Y PSICÓLOGO
RED JUVENIL
MINISTERIO INTERNACIONAL GUAYAQUIL NORTE

2 comentarios:

Oscar León De La Torre dijo...

Dios le bendiga mi pastor, que Nuestro Padre Celestial le siga dando revelacion para bendicion del pueblo de Dios y el mundo entero(internet), Dios lo bendiga pastor =) !!!!

Anderson dijo...

Gracias Oscar, por tu comentario, bendigo tu vida y la de tu familia.