No me refiero a la letra de la cumbia que era cantada por el desaparecido Rodolfo de Colombia, sino a aquella vida exageradamente ajetreada, estresada, donde casi siempre le falta tiempo y han llegado a la sustitución parcial hasta total del conjunto de las actividades sociales.
Los últimos años hemos visto los desastres que han causado diversos ciclones o huracanes, como en el 2005 el huracán katrina devastó la ciudad de Nueva Orleans dejando a toda la ciudad bajo el agua. Se estima que el Katrina causó daños materiales por 75 mil millones de dólares estadounidenses, y causó la muerte a 1.836 personas, convirtiéndose en el huracán más costoso y mortífero en la historia de los Estados Unidos.
De la misma manera, podemos afirmar que hemos visto los desastres que han originado las vidas desarrolladas como un ciclón. Vale la pena hacer un alto, no sólo para reflexionar sino para hacer cambios sustanciales.
LOS EXPERTOS LE LLAMAN ADICTOS AL TRABAJO
Se dice que: ‘Si pasa más de 10 horas en la oficina, se irrita y estresa, y no hay mejor satisfacción que laborar, ¡cuidado!, ¡usted puede ser un adicto!’
El Adicto al trabajo es la persona que prioriza trabajar, sin dejar espacio para las relaciones afectivas, familiares y sociales. "Ellos en su afán de lograr el éxito, gradualmente pierden la estabilidad emocional y se convierten en adictos al control y al poder, dice la psicóloga española Marisa Bosqued en su libro ¡Que no te pese el trabajo!
Características
Los afectados por este tipo de personalidad están caracterizados por:
Constante implicación por una lucha excesiva y relativamente crónica para conseguir un número ilimitado de logros en el menor tiempo posible, son personas perfeccionistas, impaciencia constante, quieren resultados de una manera inmediata.
Concretamente se señalan seis rasgos característicos:
Interés obsesivo por conseguir objetivos, deseo de competir, necesidad de reconocimiento social, propensión a acelerar la ejecución de cualquier tarea, estado de alerta física y mental, implicación aparente en múltiples actividades a plazo fijo. Estas características coinciden con el perfil del adicto al trabajo.
Factores que inducen a esta adicción:
- Ambición de poder y prestigio.
- Temor a los jefes exigentes.
- Presiones económicas o deudas grandes.
- Un ambiente familiar tenso hace que el trabajador no desee volver a casa.
LA PALABRA DE DIOS A SU IGLESIA
¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana? Eclesiastés 3.9
El que usted disfrute su trabajo depende en gran manera de su actitud. El trabajo se vuelve pesado cuando uno pierde el sentido del propósito que Dios tiene con él. Podemos disfrutar de nuestro trabajo si:
Recordamos que Dios nos ha dado trabajo y nos ha capacitado para llevar a cabo ciertas tareas (Ec. 3.10) y nos damos cuenta de que el fruto de nuestro trabajo es un regalo que proviene de Dios (Ec. 3.13). Vea su trabajo como una forma de servir al Señor.
Son muchos quienes hoy han perdido el norte en cuanto al trabajo, hay muchas personas que se exponen a las enfermedades por este desequilibrio, las familias cada vez son más afectadas por personas que no se detienen, no buscan ayuda para ser libres de esta adicción. Tenemos unos ejemplos: ‘A sus 35 años, la doctora Mónica trabaja 6 días a la semana. Necesita aumentar sus horas laborales para sentirse estimulada y de mejor ánimo. Se aisló de sus amigos y se bloqueó después de su última ruptura sentimental.
Jorge Luis, de 28 años, gerente de operaciones de una bananera, perdió a su esposa y a sus dos hijas por la adicción al trabajo. Ingresaba al Puerto a las 07:00 y salía a las 22:00. "Tuve dinero para satisfacer sus gustos, pero no me quedó tiempo para compartir. Mi ex esposa soportó 2 años y me pidió el divorcio, acepté porque trabajar es mi prioridad".
El problema tiene dos factores determinantes, según la psicóloga organizacional Noralba Calixto. El primero es el deseo de alcanzar el éxito, y el segundo la obligación de aumentar los ingresos. Esto último, aclara, estresa más porque presiona’
Como pastor juvenil he escuchado innumerables veces decir a los jóvenes. ‘Mi padre casi nunca esta con nosotros, para él lo más importante es su trabajo’. Sorprendentemente, hay hijos muy interesados en desarrollar una relación íntima con el Señor y Padres sumamente desinteresados. La consecuencia obvia es que luego los chicos se decepcionan y desaniman, es ahí cuando los Padres, en ocasiones, corren en busca de ayuda, pero fueron ellos quienes sembraron el desaliento.
‘Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso:…Yo conozco tus obras, y tu ardua trabajo y paciencia;…Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor’ Ap. 2.1, 2, 4.
Notemos lo que Jesús corrige a la iglesia de Éfeso:
La elogia por su
(1) arduo trabajo,
(2) paciencia,
(3) resistencia al pecado,
(4) examen cuidadoso de los falsos apóstoles y
(5) sufrimiento paciente y sin claudicación.
Toda iglesia debe tener esas características. Pero estos buenos esfuerzos deben surgir de nuestro amor a Jesucristo.
La segunda generación de creyentes en Éfeso había perdido su fervor espiritual. Era una iglesia muy activa y sus miembros hacían mucho en beneficio propio y de la comunidad, pero por motivos equivocados. El hacer algo para Dios debe estar motivado por el amor a Dios, o no perdurará.
Tener desordenada las prioridades en nuestra vida, perder el enfoque y las motivaciones hace de la vida cristiana, una vida hiperactiva pero poco efectiva. No olvidemos aquella escena de María y Marta y la expresión contundente de nuestro Señor Jesús: ‘…Marta, Marta afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada’.
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